Soñar es bonito, pero también es irreal, como algunos amigos.
Sé que no soy nadie y no merezco nada, pero hay días que se
lo que quiero y necesito.
Sueño despierta con que aparecerá alguien que luchará por mí.
Que vendrá a por mí por todos los medios, poniéndome como la primera prioridad
en su vida. Dejará todo por verme aunque sea tan solo un minuto. Me llamara por
teléfono todos los días para preguntarme que tal estoy y me abrazará cuando no
quiera un abrazo, porque será lo único que necesito en ese momento. Me querrá cuando
menos lo merezca, porque será cuando más lo necesite. Pero no será un
cualquiera, ni alguien desesperado que se coge a un clavo ardiendo. Será
alguien que note que estamos conectados. A quien no le importe reconstruirme,
incluso cuando yo no quiera. Con quien comparta gustos y aficiones. Quien
quiera quedarse conmigo enseñándome sus gustos y cosas que desconozco. Dejándome
explorar el mapa de su vida y de su piel. Y será correspondido.
Porque si hay algo que odio son los cuentos de hadas, las fantasías
que te cuentan de pequeña. Una fantasía como lo que sueño, porque por su culpa
tengo esta debilidad de la perfección, cuando realmente no existe.
Sueño con todo esto porque estoy algo cansada. Apenas me
quedan fuerzas para volver a formar a alguien, de creer de nuevo en que hay
posibilidades. En el fondo, eso no es tan malo. No soy conformista y no me conformaré
con cualquier cosa, pero viviré con mis gatitos haciéndome compañía mientras
veo series y películas perfectas con cosas irreales.
No me sirve gris, me gusta blanco o
negro. Doy tanto como espero. Todo o nada. No nací común porque no sirvo para
ser sencilla. Quizás sea rara, pero no gris. Siempre pediré tanto como pueda
dar, pero no exigiré nada. No escojas gris. Escoge blanco o negro pero no te
conformes con el gris.
Porque ya pasó. Ya no quiero desgastar mi energía en
personas que quieren irse. Vivir con el miedo a que se vayan no es vida. Vivir
tratando de que funcione algo que ya se rompió, tampoco es saludable. Prefiero
soportar el dolor, sanar y seguir adelante por mí. No más masoquismo. Ya no.
Soy consciente de lo que me depara el futuro y cuanto antes lo tenga claro será
mejor.
“Somos de quien nos escribe”, leí un día. De quien nos
entiende, de quien luego nos puede explicar también. Somos de quien nos
acaricia, quien nos trata con dulzura, quien
encuentra adorable cada defecto, cada marca, cada cicatriz, pero también somos
nuestros.
Somos indudablemente de quien nos ama y nos
protege, aún con heridas, aún con rasguños.
Somos de quien nos pone en prioridades, quien nos
da su tiempo, quien nos da también libertad; somos de quien nos besa bonito, de
quien nos besa salvaje, de quien siempre nos va a besar.
Somos de quien ama todo de nosotros, de nuestra
esencia, de quien no quiere cambiar ni un solo centímetro, de quien conoce
todos nuestros errores y tropiezos y aún así se quiere quedar.
Somos de quien no le importa perder horas para leernos y explorar todos nuestros rincones.
Somos de quien no le importa perder horas para leernos y explorar todos nuestros rincones.
Somos lo que somos y por eso
somos sombras del pasado y del futuro. Somos presente, somos locura. Somos lo
que queda cuando todos se marchan, pero estamos solos con nosotros mismos.
Lo que da sentido a la vida son los momentos. Hay quien les
da mucha importancia y quien los deja pasar como si nada sucediera.
Momentos que para el mundo igual son una mierda y para ti significan todo.
Esas noches de verano que empieza a chispear mientras vas por la calle.
El primer "te quiero", que hace que te mueras de la vergüenza.
Cuando te dicen algo malo y no puedes evitar llorar aunque lo intentes. Cuando tus pies se mojan en la playa. Cómo cerramos los ojos cuando algo está a punto de caer. Cuando se muere ese familiar tan cercano, que darías la vida por él. Discutir con un amigo o tú pareja y que ninguno de su brazo a torcer. Esas cicatrices de tu cuerpo que tú conoces y casi nadie más. Despertar de ese sueño que jamás hubieras despertado por ver como terminaba.
Momentos que para el mundo igual son una mierda y para ti significan todo.
Esas noches de verano que empieza a chispear mientras vas por la calle.
El primer "te quiero", que hace que te mueras de la vergüenza.
Cuando te dicen algo malo y no puedes evitar llorar aunque lo intentes. Cuando tus pies se mojan en la playa. Cómo cerramos los ojos cuando algo está a punto de caer. Cuando se muere ese familiar tan cercano, que darías la vida por él. Discutir con un amigo o tú pareja y que ninguno de su brazo a torcer. Esas cicatrices de tu cuerpo que tú conoces y casi nadie más. Despertar de ese sueño que jamás hubieras despertado por ver como terminaba.
Ver que ese desconocido alguna vez fue tu mejor
amigo o al revés. Ver que quien dijo que estaría ahí, solo aguantó un día o
quien dijo que sería tu amigo se ha alejado más que nunca por miedo a algo más.
Ver como la gente te faya es el día a día, pero esos momentos, dejan huella en
ti.
Y sobre todo, saber que dos personas que se
recuerdan cuando ni hablan son capaces de todo por el otro, pero jamás lo reconocerán,
porque se estropearía todo.
Y por eso, soñar despierta es lo
mejor que puede pasarte, porque es la única forma de que los sueños se hagan
realidad, porque la vida jamás te dará esas cosas que le pides. Esas personas
no existen. Al menos puede decir que tengo muchos amigos, que están en la
distancia a tan solo una llamada de teléfono y harían cualquier cosa por ti y tú
por ellos. Por ellos sonríes. Porque al menos tienes esos momentos con ellos,
al menos tienes algo bonito que recordar, amigos que valen oro y que dicen que
estarán y están, porque las palabras se las lleva el viento, pero los amigos de
verdad cumplen todo lo prometido y mucho más.
ADA
Aferrate a los verdaderos amigos y deshazte de los que dicen serlo, pero a la hora de la verdad solo tienen miedo.
Comentarios
Publicar un comentario