No soy un juguete nuevo


Se acabaron las palabras bonitas y las pocas ilusiones creadas.

Volví a encerrarme en mí de nuevo.

Por suerte, no llegue a ilusionarme mucho, pues sabía que solo eran palabras de un niño que actuaba por instinto. Notaba como tus palabras se escribían sin mucho sentido y tan solo por el impulso del momento. Quizás, fue culpa mía por seguirte el juego, pero al menos sabía a lo que jugaba. Aunque, por lo visto, tú no. Te diste cuenta tarde y puede que ese fuera el error. Puede que tus frases solo fueran el pensamiento de un niño cuando tiene un juguete nuevo. Cuando tiene que experimentar todo de cero, pero yo no soy como el resto de juguetes. Yo soy una muñeca rota y por eso no funciono igual. Intentaste jugar de algún modo conmigo, pero te asustaste. No hacia lo que querías y eso te dio miedo. Quizás tenías más miedo a romperme más, pero lo que no sabías era que eso era imposible. Huiste de algún modo y me dejaste tirada como el juguete roto que soy, por no hacerme daño, cuando jugar juntos era lo único que podía recomponerme. Al menos, no me cogiste cariño. Todo fue tan rápido, que por suerte no llegaste a escribir tu nombre en mí. Lamento no haber sido el juguete que esperabas, que no estuvieras preparado para algo roto, pero así soy yo. Sincera, muy mía y muy rota. Perdida entre la oscuridad, intentando de algún modo crear luz. Abandonada como un juguete destrozado al que nadie presta atención, porque no apetece darle cariño, ni cuidarlo, porque ya está roto y solo se puede tirar, porque es lo que hace la gente. Para ellos es mejor no arreglar las cosas rotas y comprar algo nuevo. Aunque, siendo sincera, pensé que tú serías distinto. Pensé que te gustaba crear cosas y arreglar los trastos rotos. Pensé que solo jugaríamos un tiempo, que pasarían los días y reiríamos juntos. Pasaríamos meses viviendo aventuras como dos buenos amigos que se escapan a un planeta donde vivir todas sus locuras y quizás meses más tarde, podrías llamarme tuya y escribir tu nombre en mi zapato. Pero puede que tu fueras por delante, quisiste vivir las aventuras de otro modo y no como dos grandes amigos, sino como tu nueva muñeca y eso fue el error más grande que pudiste cometer, porque como dije, no soy como otras, soy una muñeca rota que necesita vivir aventuras y recomponerse de nuevo. La que necesita su tiempo para volver a parecer un juguete nuevo. 

Lo peor…es que sé que te ilusionaras de nuevo y tengo miedo. No quiero que sufras, pero yo tampoco quiero. Acepté ser tu juguete y no me arrepiento. Quizás algún día podamos volver a jugar juntos de nuevo, vivir miles de aventuras y quien sabe…escribir nuestro nombre en algún zapato. Hay muchos juguetes rotos que necesitan nuevos dueños, puede que exista uno que nos complete de nuevo. 


ADA



Pobre muñeca de trapo, abandonada hace rato.
Remendaron sus costuras y la vistieron con armadura.
 



 

Comentarios

Entradas populares