Soñar es bonito, pero también es irreal, como algunos amigos.
Sé que no soy nadie y no merezco nada, pero hay días que se lo que quiero y necesito. Sueño despierta con que aparecerá alguien que luchará por mí. Que vendrá a por mí por todos los medios, poniéndome como la primera prioridad en su vida. Dejará todo por verme aunque sea tan solo un minuto. Me llamara por teléfono todos los días para preguntarme que tal estoy y me abrazará cuando no quiera un abrazo, porque será lo único que necesito en ese momento. Me querrá cuando menos lo merezca, porque será cuando más lo necesite. Pero no será un cualquiera, ni alguien desesperado que se coge a un clavo ardiendo. Será alguien que note que estamos conectados. A quien no le importe reconstruirme, incluso cuando yo no quiera. Con quien comparta gustos y aficiones. Quien quiera quedarse conmigo enseñándome sus gustos y cosas que desconozco. Dejándome explorar el mapa de su vida y de su piel. Y será correspondido. Porque si hay algo que odio son los cuentos de hadas, las fantasías que...