Recapitulando
Cuando un año está a punto de terminar o se inicia uno
nuevo, la gente suele pensar si ha sido un buen año o uno malo. Lo archiva
según su memoria y su impresión, pero en realidad un año no es solo los momentos
buenos, ni los días malos que hayas tenido. No es solo mirar a quienes te
rodean o hasta dónde has llegado.
Un comienzo de año, debería ser una recopilación de las cosas que
has aprendido, las que te han fortalecido, las que te han hundido y las que te
han ayudado a seguir adelante.
Si examinamos más a fondo, podemos encontrar segundos de
felicidad absoluta o incluso puede que minutos, si somos afortunados. Esos
momentos deberíamos de recordarlos y no dejar que se empañen por los momentos
malos, ya que la felicidad es finita y dura tan poco, que si no aprovechamos
esos momentos no tendremos nada por lo que sonreír.
Posiblemente, podría decir que mi año ha terminado mal,
por mi situación, por mi momento. Porque mi futuro es incierto y no sé cómo
seguir adelante, pero, entonces, me he dado cuenta de mis momentos de
felicidad. Pensé en que era lo que me hacía feliz. Al recordarlo, decidí evitar
las cosas que me ponían triste. Luchar por mis sueños e intentar confiar de
nuevo. Sería un inicio de año difícil, pero no imposible. Solo tenía que
recordar que había segundos de felicidad, que podría encontrar tan solo uno de
esos momentos y todo lo malo se olvidaría.
Puede que haya decidido volverme a arriesgar sola y puede
que este sea el mayor reto al que me he enfrentado, pero puedo decir, que este
será un año duro, lleno de cosas por las que luchar y por las que intentar ser
feliz. También, es posible que me hunda más que nunca, que me quede sola en mi
pozo oscuro sin poder salir, pero quiero pensar que alguien me ofrecerá su mano
para ayudarme a salir de cualquier caída que tenga y de no ser así, sacaré
fuerzas para hacerlo yo misma. Porque este año me he prometido ser feliz.
Aunque me destroce en el camino, lucharé por conseguir tan solo un segundo de
felicidad al mes, aunque luego se pueda ver nublado por lágrimas, pero
intentaré al menos recordar tan solo esos segundos cada día que pase. Porque
creo que me lo merezco y si no es verdad… que les den a todos, yo quiero ser
feliz de nuevo. Quiero volver a sonreír como antes. Cueste lo que cueste. Y es
posible que ya esté haciéndolo.
ADA
Quiéreme cuando menos lo merezca, que será cuando más lo
necesite.
Gracias por hacerme sonreír de nuevo.
Comentarios
Publicar un comentario