Luz entre tanta oscuridad
Lo aposté todo al corazón y volví a perder.
Y aun estando en la quiebra entendí que, en el
engranaje de mi alma, apostar al “rojo” siempre fue mi única opción.
Puede que ya lleve demasiadas multas al corazón por
exceso de confianza, pero aquí sigo. Apostando por el rojo, apostando por los
corazones y sobre todo si están heridos o rotos.
Puede que sea masoca y me vuelva a romper.
Puede que intente vivir un sueño que no merezco, pero
ha vuelto a suceder.
El valor no siempre fue un rugido, a veces, el valor
es la pequeña voz que al final del día te dice: “vuelve a intentarlo de nuevo
mañana”. Y ese rugido me ha inundado sin darme cuenta.
Dicen que si conoces a la persona correcta en el
momento equivocado, la vida volverá a juntaros. Nunca pensé que eso fuera real,
pero quizás estaba equivocada.
No sé qué me depara el futuro o mi propio destino.
Solo sé que lucharé por ganar esta vez. Por que ganemos juntos. Ambos somos
oscuridad, pero si nos juntamos podemos brillar juntos.
¿Cómo ha ocurrido esto? ¿Cómo ha pasado tan rápido? Yo
solo quería conocerte y me ha vuelto a pasar. Podría decir, que esta vez ganó
el rojo, pero nada es seguro y no sirve vivir con miedo. Así que me armaré de
valor. Cogeré mi apuesta y lucharé porque sea posible. Aunque intentaré
contenerme, pues las ilusiones pueden hacer daño, pero si algo tengo claro es
que tú oscuridad ha sido capaz de crear tanta luz en mí, que me sorprende.
Volví a sonreír de nuevo. Volví a ilusionarme.
Yo no soy una cara alegre, por eso muestro mis miedos
y sombras, para que así comprendan lo que vale mi sonrisa.
Puede que tú lo hayas entendido antes que nadie. Puede
que sea algo pasajero, pero sea lo que sea, pienso disfrutar de ello.
Mi vida era caótica, pura oscuridad, pero lo conseguiste.
En medio de todo aquel caos que me rodeaba, apareciste tú. No diré que el mundo se arregló, pero en cierto modo, todo aquelo me empezo a dar bastante igual.
Mi vida era caótica, pura oscuridad, pero lo conseguiste.
En medio de todo aquel caos que me rodeaba, apareciste tú. No diré que el mundo se arregló, pero en cierto modo, todo aquelo me empezo a dar bastante igual.
Lucharemos juntos, el cuervo violeta y el bailarín
dorado.
No sé cómo acabará esto o si no terminará nunca, pero algo tengo claro, los momentos pasan por algo y yo no pienso desperdiciarlos.
No sé cómo acabará esto o si no terminará nunca, pero algo tengo claro, los momentos pasan por algo y yo no pienso desperdiciarlos.
¿Luchamos juntos?
ADA
Para que haya luz es necesaria...la oscuridad
ADA
Para que haya luz es necesaria...la oscuridad
Comentarios
Publicar un comentario