Quien pudiera ser automata
No me sirve el gris. Me gusta blanco o negro. Doy tanto como
espero. Todo o nada. No nací común, porque no sirvo para ser sencilla. Quizás,
sea rara, pero no gris. No me van las medias tintas. Siempre pediré tanto como pueda dar, pero no exigiré
nada imposible. No escojas gris. Escoge blanco o negro, pero no te conformes con el gris, porque el gris es un cuento.
Harta de palabras vacías, promesas rotas y esperanzas perdidas.
Cansada de cuentos grises e historias incumplidas.
Abre los ojos, pequeña, y quítate esa máscara tan bonita que luces. Deja de autoconvencerte. A veces, se necesita perder la esperanza y afrontar la realidad.
Vuelve a ser como eras antes. Aunque te de miedo congelarte. Siempre pueden volver a descongelarte, pero el autoengaño no sirve para nada. Asúmelo y sé feliz. Si es que eso existe.
Ha llegado el momento de volver al presente y enfrentarte a todo y a todos. Sólo así conseguirás volver a ser tú misma y sonreirás de verdad de nuevo.
Allí la ves...cada día, con un disfraz nuevo, con una nueva sonrisa o una nueva cara. Después de tanto tiempo, ni ella misma sabe como es realmente. Quizás, porque siempre lleva su máscara, ocultando la realidad, porque, a veces, la realidad es el peor golpe que se puede recibir y por eso siempre huye, de todo y de todos. Un personaje u otro, pero nunca ella misma... Debe ser tan duro enfrentarse a los enemigos que crea en su pequeña cabecita. Lo que ella no sabe, es que su mayor enemigo es ella misma y contra eso no está preparada para luchar.
Y sin darme cuenta volví a ser la misma de antes...la chica fría y cortante, la que nada le sorprende ni la emociona, la del corazón frío.
Pero aquello...duro poco.
Llorar no es de débiles; nacimos llorando porque llorar es coger aire, sacar lo que nos duele y seguir adelante.
A veces, la gente llora, no porque sean débiles, sino porque llevan demasiado tiempo intentando ser fuertes.
En ocasiones tan solo necesitamos un hombro donde reconfortarnos y así poder seguir luchando.
Ser fuertes está bien, pero a veces, necesitamos dejar de serlo.
A veces, pierdes el control de ti misma. Los sentimientos se adueñan de ti y hacen que no sepas lo que haces. Pierdes el sentido. Pierdes la razón. Te comportas de un modo que jamás antes te habías comportado y te preguntan: ¿porque ya no eres racional? Quizás todos pensaron que eras un robot. Te veían como una muñeca a la que manejar. Alguien que solo hacia lo que le decían o se mostraba como un autómata, pero no lo eras. Ojalá lo fueras. Así no dolería tanto.
Quiero ser un robot. Uno que ni sienta, ni piense. Que solo actúe y haga lo que debe hacer. Sin necesitar nadie ni nada. Que solo se necesite a el mismo para funcionar y que con eso sea feliz, porque la felicidad es un sentimiento y un autómata no puede sentir...
Ada
Contigo, aprendí a desconfiar de las promesas. Prometiste ser mi confidente, prometiste que te quedarías a mi lado, prometiste que me amarías y me dejaste con una cadena de promesas vacías.
Harta de palabras vacías, promesas rotas y esperanzas perdidas.
Cansada de cuentos grises e historias incumplidas.
Abre los ojos, pequeña, y quítate esa máscara tan bonita que luces. Deja de autoconvencerte. A veces, se necesita perder la esperanza y afrontar la realidad.
Vuelve a ser como eras antes. Aunque te de miedo congelarte. Siempre pueden volver a descongelarte, pero el autoengaño no sirve para nada. Asúmelo y sé feliz. Si es que eso existe.
Ha llegado el momento de volver al presente y enfrentarte a todo y a todos. Sólo así conseguirás volver a ser tú misma y sonreirás de verdad de nuevo.
A lo largo de nuestra vida, dejamos de hacer cosas por
miedo... Miedo al fracaso, a la soledad, a fallarnos, a decepcionar a gente...
Pero... ¿Y si no tuvieramos miedo? Nada podría pararnos. Lucharíamos por todo
sin mirar atrás.
Solo de pensarlo...asusta, porque siempre tenemos miedo a algo. Y por eso, la mayoría de gente, escoge gris. Porque todos tenéis miedo.
¿Y tú de que tienes miedo?
Solo de pensarlo...asusta, porque siempre tenemos miedo a algo. Y por eso, la mayoría de gente, escoge gris. Porque todos tenéis miedo.
¿Y tú de que tienes miedo?
Yo lo tengo claro... a ser yo misma.
Allí la ves...cada día, con un disfraz nuevo, con una nueva sonrisa o una nueva cara. Después de tanto tiempo, ni ella misma sabe como es realmente. Quizás, porque siempre lleva su máscara, ocultando la realidad, porque, a veces, la realidad es el peor golpe que se puede recibir y por eso siempre huye, de todo y de todos. Un personaje u otro, pero nunca ella misma... Debe ser tan duro enfrentarse a los enemigos que crea en su pequeña cabecita. Lo que ella no sabe, es que su mayor enemigo es ella misma y contra eso no está preparada para luchar.
Una muñequita hueca... vacía e inerte... Pero no un juguete. Jamás fue un juguete, aunque algunos quisieron que lo fuera. Algunos lucharon por convertirla en un juego, pero volvió a ser ella misma.
Y sin darme cuenta volví a ser la misma de antes...la chica fría y cortante, la que nada le sorprende ni la emociona, la del corazón frío.
Pero aquello...duro poco.
T miré a los ojos y, entonces, supe que algo malo te ocurría.
Ya no lucias esos orgullosos ojos verdes...
Tu mirada triste y pérdida transformada en ese color azul solitario me decía todo lo que necesitaba saber...
Ya no lucias esos orgullosos ojos verdes...
Tu mirada triste y pérdida transformada en ese color azul solitario me decía todo lo que necesitaba saber...
De pronto echaste a llorar... huiste de mi, por miedo a que te viera así. Lo que no sabías ni entendías, es que a veces es necesario llorar y caer. Dejarse llevar por los sentimientos.
Llorar no es de débiles; nacimos llorando porque llorar es coger aire, sacar lo que nos duele y seguir adelante.
A veces, la gente llora, no porque sean débiles, sino porque llevan demasiado tiempo intentando ser fuertes.
En ocasiones tan solo necesitamos un hombro donde reconfortarnos y así poder seguir luchando.
Ser fuertes está bien, pero a veces, necesitamos dejar de serlo.
A veces, pierdes el control de ti misma. Los sentimientos se adueñan de ti y hacen que no sepas lo que haces. Pierdes el sentido. Pierdes la razón. Te comportas de un modo que jamás antes te habías comportado y te preguntan: ¿porque ya no eres racional? Quizás todos pensaron que eras un robot. Te veían como una muñeca a la que manejar. Alguien que solo hacia lo que le decían o se mostraba como un autómata, pero no lo eras. Ojalá lo fueras. Así no dolería tanto.
Quiero ser un robot. Uno que ni sienta, ni piense. Que solo actúe y haga lo que debe hacer. Sin necesitar nadie ni nada. Que solo se necesite a el mismo para funcionar y que con eso sea feliz, porque la felicidad es un sentimiento y un autómata no puede sentir...
Ada
Contigo, aprendí a desconfiar de las promesas. Prometiste ser mi confidente, prometiste que te quedarías a mi lado, prometiste que me amarías y me dejaste con una cadena de promesas vacías.
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